sáb

01

jun

2013

Palabras de Massimo de Giuseppe

Giuseppe, Massimo de. Discurso pronunciado en la inaguración del Museo Comunitario de la Virgen de Cupilco en el poblado Cupilco, Comalcalco, Tab. 01 de junio del 2013. [Transcripción]

Bienvenidos, aquí estamos en la presentación-inauguración del Museo Comunitario de la Virgen de Cupilco; se trata de un proyecto interesante, que empezó tres años atrás, y hoy tenemos la inauguración. El museo nació como una exigencia de la comunidad de Cupilco de reconstruir su propia memoria histórica alrededor de la Virgen. Cupilco es un pueblo muy peculiar, una comunidad de origen náhuatl, mexica, azteca; que se desarrolló aquí en el medio de una región maya, entre mayas-zoques, mayas-chontales en la Chontalpa de Tabasco. Una región de ríos, una región de cacao y por eso probablemente en origen el pueblo era una comunidad de control del mercado del cacao hacia el Valle de México.

La idea del museo nació por una exigencia de la comunidad de mantener la memoria, histórica, rescatar su pasado, involucrar a los jóvenes en un contexto de respeto por las tradiciones pero no cerrado; y al mismo tiempo evitar que el turismo, las novedades, la modernización a veces violenta, pudieran destruir su pasado y la fuerza comunitaria de su sociedad. Así la idea que movió esta comunidad, tan fuerte por sus enlaces sociales, comunitarios de solidaridad, se desarrolló y empezó a trabajar alrededor del rescate histórico de la devoción y el culto popular de la Virgen que empieza, por lo que sabemos, ya desde el siglo XVIII. Un culto mariano, hecho raro en Tabasco y en un mundo maya tradicionalmente caracterizado por la devoción a santos y a Cristos morenos, que se ha desarrollado en el tiempo en una región donde antes ya existía una tradición de culto a la diosa Ix-Bolom: una divinidad femenina relacionada a la fertilidad y al agua. El culto de la Virgen se ha desarrollado en los siglos, a través de distintas formas y expresiones de religiosidad popular y de tutela comunitaria, construyendo y apoyando el fortalecimiento de una realidad social muy unida. Cruzando la etapa de la intervención francesa en el siglo XIX, o en la época de la modernización garridista, con sus acciones «desfanatizantes» al lado de la escuela racionalista y de un sistema cooperativista, en la primera parte del siglo XX, la comunidad ha seguido defendiendo el culto de la Virgen, a veces en contextos muy difíciles. Aquí se ha distinguido una de las peculiaridades de su sistema social: el mecanismo de cofradías femeninas que se ha construido alrededor del cambio del vestido de la Virgen. Donde el acto religioso-devocional representa al mismo tiempo una manera de respetar la tradición popular; pero también de apoyar y fortalecer los enlaces comunitarios. Y este produce por ejemplo que Cupilco tiene un porcentaje de inmigración mucho más bajo con respecto a otros pueblos de los alrededores de la región maya, o de la región mestiza de Tabasco. En este sentido para la construcción del museo hemos intentado un proyecto bastante experimental; por un lado participó toda la comunidad, se formó una asamblea y un comité de 15 miembros de varias edades cada quien con su cargo.

 

Hoy en la inauguración vamos a presentar el trabajo de todos los miembros del comité, que va desde los carpinteros que participaron construyendo los muebles del museo hasta llegar a don Antonio que se ocupa de cuidar los vestidos de la Virgen, sin olvidar la parte de tutela y recuperación de los objetos etnográficos, de todos los materiales relacionados a la devoción religiosa vinculadas a la Virgen (milagros, ofrendas, enramas, fiestas...) y también a la parte más propiamente histórica. Por eso se formó a lado del comité del pueblo un comité científico en el cual estoy yo (Massimo de Giuseppe) por la Universidad IULM de Milán de Italia, Hilda Iparraguirre y Cinthya Luarte de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de la Ciudad de México, que apoyó el proyecto totalmente, junto con el Centro Documentazione Mondialità de Milán, la pastoral misionera de la diócesis de Milán, el Santuario de Nuestra Señora de la Asunción que colaboró muy activamente en todo el proyecto a través del Padre Enrico Lazzaroni y todo su equipo. En este sentido se desarrolló un proyecto vivo, democrático e interdisciplinario, porque pudimos investigar documentos relacionados a la historia de Cupilco y de la Chontalpa, y de la Iglesia (popular e institucional) tabasqueña, a través de fuentes de archivos públicos, particulares y religiosos; pudimos recuperar la historia oral a través de un largo trabajo de entrevistas e investigación de campo que ha confluido en una parte muy importante del museo: el archivo de la palabra, que está dirigido por un historiador local. A lado de esto se ha construido una fototeca con imágenes y videos grabados de las devociones, las ceremonias religiosas.... Además se han organizado talleres para sensibilizar a los jóvenes en el sentido de la historia, para crear una conexión entre historia local y global, y formar el primero núcleo de las futuras guías. En fin participó al trabajo un gran artista local, el pintor chontal Eleazar Hernández, que con sus murales (de inspiración prehispánica en la planta baja, relacionados a los cuentos y tradiciones de la llegada de la Virgen a Cupilco en la planta alta) ha representado iconográficamente, a través de los colores de la región, un fragmento precioso de historia oral. Así se ha desarrollado el proyecto, y se ha terminado la construcción y organización del museo. El recorrido que hemos pensado parte exactamente por dos imágenes que representan una puerta simbólica del museo: por un lado tenemos una reproducción de la quinta Carta de relación de Hernán Cortez, el conquistador de México, que describe su visión de la región de Cupilco durante su paso por la Chontalpa; por el otro lado encontramos un testimonio del señor Adelaido Pérez que es uno de los miembros más activos de la comunidad religiosa y social de Cupilco, que describe con la musicalidad de sus palabras, la historia de la llegada de la Virgen al pueblo. Dos mundos, dos lecturas, dos épocas distintas pero que se confrontan y encuentran idealmente para ayudarnos a entrar a un viaje en un lugar misterioso donde la construcción continua de la identidad popular es el elemento central. En la planta baja tenemos unas referencias a las dinámicas prehispánicas, al culto a la diosa Ix-Bolom. Y de ahí siguen unos carteles que explican la historia de la iglesia en Tabasco, la historia de Cupilco, la origen de su culto mariano, las leyendas y milagros relacionadas a la Virgen, el sentido de la comunidad, la dimensión comunitaria, hasta el papel y sentido del museo dentro de la comunidad. Para este recorrido nos apoyamos con una exposición fotográfica que está dividida en 4 partes: La memoria, La comunidad, Las casas de la Virgen, El museo; Los rostros, miradas y colores ayudan a entender un sistema de devoción que involucra a toda la comunidad y que tiene un nuevo centro ideal justamente en el museo comunitario. Y arriba se pueden encontrar una parte etnográfica, los murales que reproducen toda esta historia oral a través de pinturas, una parte de documentos antiguos, fuentes rescatadas gracias a las donaciones del padre Pascual y en archivos relacionados a la historia de la iglesia tabasqueña; a su lado está el archivo de la palabra con un gran número de entrevistas a los ancianos y una fototeca. Luego están las joyas del museo, las ofrendas, milagros, elementos del tesoro de la Virgen, algunos vestidos de varias épocas de la larga colección custodiada, que se cambiarán cada dos meses. Finalmente una pequeña biblioteca que tiene la ambición de transformar el museo, con el tiempo, en un centro cultural vivo y apreciado por toda la comunidad de Cupilco con todos sus sectores, así como de Ayapa, Iquinuapa y Mecoacán. Después de tres años y medio de trabajo aquí están los primeros frutos, expresión de un encuentro creativo entre comunidades orgullosas de su historia de una iglesia viva de academias libres y de una tierra rica de colores, sueños, esperanzas, humanidad y espiritualidad.

Massimo De Giuseppe